19 nov 2014

REFLEXIONES


Fotografías de Adriana Tamayo
“Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.”
  Jorge Luis Borges, Los espejos .
Jorge Luis Borges, Los espejos.

Si tuviera que destacar del español dos palabras que dialogan en múltiples campos de sentido, me quedaría con estas: reflejo y reflexión. Como enfrentadas en un espejo, las ideas, las imágenes y las palabras se miran, invertidas, no para confundir, sino como una provocación. Como si quisieran forzarnos a pensar. La reflexión, proceso físico de desviación de rayos lumínicos, congela una imagen en la (cámara) retina. La reflexión, proceso de pensamiento, desvía ideas para conformar un nuevo panorama del mundo.

Reflexiones y reflejos comparten tres cosas: una superficie receptiva, la desviación, o corrimiento, de aquello que es dado, y finalmente, como proceso físico o mental, una imagen nueva, una concepción novedosa de los horizontes que nos rodean.

Pero como si quisieran evitarle un mal sueño a Borges, los reflejos de Adriana eluden la mirada frontal, esa que le producía tanto terror. Sus reflejos simplemente “abren mundos” casi de manera tangencial, diagonal. Borges diría que multiplican el mundo como acto generativo. Mundos que, una vez creados mediante la simple operación del reflejo (reflexión) ya nunca se cerrarán.

Imagen como pensamiento. Idea como percepción sensible.
El reflejo es arquetipo modélico de lo real, pero se muestra invertido. Incita y advierte. Propone. Y más allá, cada uno, sólo, con el desafío de construir un mundo entero.

 “Como en el puro sueño de un espejo (tú eres la realidad, yo su reflejo)”.
Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes.
Román Arengold.